Cerca de dos toneladas de artefactos pirotécnicos, que iban a ser usados para los festejos de Año Nuevo, fueron incautados este mediodía en un hotel informal y una vivienda contigua de la cuadra tres de la avenida El Ejército, en la ciudad surandina del Cusco.
La acción comenzó a las 10:00 horas cuando agentes que se hicieron pasar de clientes irrumpieron en los establecimientos que servían de almacenes del peligroso material.
Luego ingresaron 50 efectivos de la comisaría local y el fiscal Eduardo Poblete Barberis, de la Fiscalía de Prevención del Delito de Cusco, acompañado de dos fiscales adjuntos.
Una ciudadana puneña y un universitario de Cusco, que están en proceso de identificación -con apoyo de los residentes de los inmuebles- arrojaron piedras y palos a las autoridades cuando comenzaron a sacar los explosivos en cajas.
Poblete Barberis informó a la Agencia Andina que todo el material, que ingresó procedente de la ciudad de Juliaca, fue trasladado a la comisaría de Cusco, para luego ser almacenado y posteriormente incinerado.
El comisario de Cusco, Moisés Rojas Mendoza, dijo que se trataba de bombardas como las que dejaron sin un ojo a un joven minero en la región Madre de Dios; los temibles cohetones Bin Laden, entre otros peligrosos artefactos.
“Estos son detonantes letales que fácilmente pueden quitarle la vida a una persona o mutilarle las manos, con esta incautación se trata de evitar estos accidentes. La recomendación es simplemente no comprarlos”, dijo el oficial.
Por su parte, el fiscal Poblete mostró que entre estos artefactos había uno aparentemente inofensivo con la imagen de la muñeca Barbie, que al ser encendido podría generar graves daños a las niñas que lo manipulen.
“Queremos pasar un año nuevo sin desgracias, las autoridades multisectoriales de Cusco continuamos en alerta para erradicar los explosivos que están prohibidos para su venta”, finalizó.
Andina.

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